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Martes 05/07/2022  

Notas de un lector

Secreto paraíso

Torremozas ha querido reeditar de manera independiente este título que viera la luz por vez primera en 1936: Cántico inútil

Publicado: 02/03/2022 ·
09:49
· Actualizado: 02/03/2022 · 09:49
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Autor

Jorge de Arco

Escritor, profesor universitario y crítico. Académico de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras

Notas de un lector

En el espacio 'Notas de un lector', Jorge de Arco hace reseñas sobre novedades poéticas y narrativas

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Conocí a Ernestina de Champourcin en la primavera de 1984. Vino a cenar a casa de mis padres, con quienes mantuvo una bella amistad hasta su fallecimiento en 1999. Regresada a España en 1972 -tras su exilio en México de más de tres décadas- su vitalidad y su incansable actividad literaria resultaron claves para que su obra, y la de tantas otras compañeras de generación, tomaran un merecido impulso.

Me acuerdo de que aquella noche Ernestina puso en nuestra mesa mucha memoria y mucho corazón. Y no olvido, cómo paseaba su mirada curiosa y sabia por entre los muchos, muchísimos libros que aún pueblan el salón-comedor del hogar familiar y cómo nos acercaba y compartía sus fervientes conocimientos, sus múltiples y vívidas experiencias.Por entonces, yo ya empezaba a sentir un cierto cosquilleo poético. Y sentí vergüenza cuandome preguntó poco antes de marcharse -“¿Tú también haces versos?”. Ruborizado, contesté: “Aún no, pero me gustaría”. “Cuando lo hagas -me dijo-, no olvides poner humildad en el primer verso”.

Ahora, al hilo de la aparición de “Cántico inútil”, recuerdo con emoción aquellas palabras plenas de juicio y de ternura que Ernestina derramó durante una horas por siempre imborrables.

Con su habitual esmero,Torremozas ha querido reeditar de manera independiente este título que viera la luz por vez primera en 1936, y  suponía el tercer poemario de la escritora tras“En silencio” (1926), “Ahora”(1928) y“La voz en el viento” (1931).

El volumen que me ocupa, trae consigo una lúcida y amplia introducción de María Cristina C. Mabrey. En ella, desvela muchas de las claves que acompañaron a la escritora en el ámbito personal y de las letras y se detiene, a su vez, en suíntimocántico: “Es el libro de una autora consciente de su yo femenino, y feminista, en el sentido de que su protagonista, la voz que nos llega de sus versos, es la suya propia, liberada y sin ataduras. Es un poemario indispensable para entender la poesía que en esta época escribían mujeres como Rosa Chacel, Concha Méndez, Elisabeth Mulder o Carmen Conde”.

     Al hilo de estas páginas, se adivina un discurso identitario que pretende trascender la imagen doméstica de la mujer y ubicarla en un espacio de superación histórica. La visión antagónica de la preponderancia masculina tiene aquí su particular correlato y sitúa a Ernestina de Champourcin como una verdadera adelantada a su tiempo. Porque, en verdad, su lírica le permitió renombrar su existencia, su pensamiento y su sentimiento, dejando atrás la impostura de aquella época. Su verso supo asumir con naturalidad la desnaturalización de una opresión injusta que luchaba, además, por erradicar comportamientossumamente estereotipados.

Lo erótico, lo onírico, lo simbólico…, se aparecen como elementos transgresores de un decir que cuestiona el patriarcado y reivindica el rol femenino alejado de cualquier subordinación. O lo que es lo mismo, como una crítica abierta a una realidaddenunciable. Todo ello, sin renunciar a las candentes estaciones del alma, a la pasión por un vivir renovado y cálido en una existencia tan ejemplar como la suya : “¡Amor! Aún no has llegado y ya me ciñes toda/ ligándote a mi cuerpo como a un rosal herido./ ¡Enderézame tú! Que mi raíz oscura/ absorba hasta esponjarme el zumo que redime (…) Amor, bruma y estrella, secreto paraíso”.

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